LA TRATA: UN SUPERMERCADO DE MUJERES

Dignidad, conciencia y abolición son los pilares sobre los que denunciamos la mercantilización de los cuerpos.

«EL SUPERMERCADO DE MUJERES» surge de una metáfora cruda pero necesaria: la cosificación extrema. En un sistema que compra, vende y explota, las víctimas de trata son reducidas a simples productos en un estante. Esta acción de impacto busca sacudir la conciencia del ciudadano y, especialmente, del consumidor, visibilizando que tras el negocio de la prostitución se esconde un engranaje de esclavitud que afecta a millones de mujeres y niñas en todo el mundo.

Una forma simbólica de marcar nuestro rechazo colectivo bajo un mensaje claro: LA VIDA NO SE PUEDE COMPRAR. Entender que el cuerpo humano no es una mercancía es REMAR JUNTOS hacia la erradicación de una de las violaciones de derechos humanos más devastadoras de nuestra era.


Rompe el escaparate de la explotación. Los cuerpos no son productos.