MURCIAECONOMIA // La adaptación de uno de los sectores más castigados

En las fechas en las que estamos y tras unos meses muy duros para toda la sociedad, parece que nos hemos acostumbrado a mantener nuestros encuentros y reuniones socio-culturales simplemente en la memoria. Atrás quedan fechas anteriores al estado de alarma, anteriores al mes de marzo de 2020 en las que los eventos y actividades culturales salpicaban todos y cada uno de los rincones de nuestra Región y de nuestro país.

La organización y planificación de eventos ha sido sin duda uno de los sectores más castigados durante estos meses ya que ha visto paralizada su actividad al 100% y se ha encontrado con multitud de dificultades a la hora de volver a la acción. Medidas restrictivas, negativa a firmar contratos y esa incertidumbre que a día de hoy se sigue cerniendo sobre estas empresas que, en épocas anteriores llenaban las calles, plazas y recintos con su trabajo e ilusión.

Se estima que en España, el sector de los eventos  factura 12.000 millones de euros cada año, generando de manera directa más de 80.000 empleos y llegando a superar los 700.000 trabajadores asociados con más de 100 perfiles profesionales distintos, (salones, espacios, animaciones, imprentas, audiovisuales, mobiliario, personal auxiliar, medios de comunicación, artistas, catering, hostelería, restauración, floristas, fotógrafos, diseñadores, creativos, periodistas, traductores, carpinteros, electricistas, fontaneros, contables, asesores (laborales, fiscales y jurídicos), transportistas, atrezzo, uniformidad y textil, mensajerías, productoras, seguridad, asociaciones del sector…), y un sin fin de servicios y proveedores que se mantienen de este sector.

Además, España encabeza la gran mayoría de rankings internacionales en cuanto a eventos y congresos, lo que supone una inyección económica y de inversión muy importante.

Ferias, conciertos, festivales de todo tipo, congresos, campañas de comunicación  y un largo etcétera se suma a la lista de actividades canceladas a lo largo de todo el año 2020, lo que supone pérdidas inasumibles para muchas de estas empresas que han visto truncado el negocio de toda la vida al no poder hacer frente a las restricciones y a la falta de medios.

Pero si por algo se ha caracterizado el sector de los eventos es por la plasticidad que presenta y el cómo afronta las situaciones complicadas. Reinventarse en tiempos de COVID ha supuesto la diferencia para muchas empresas y les ha permitido sacar a la luz parte del material que tenían preparado. Cumpliendo con las  restricciones y condiciones sanitarias encontramos un  claro ejemplo en nuestra propia Región donde este verano, los municipios costeros vieron decorado su paseo marítimo con una exposición itinerante que ponía de manifiesto el valor del Mar Menor a través de unas locuciones activadas por código QR y con todas las medidas de seguridad pertinentes para evitar las aglomeraciones y que respetara la distancia de seguridad y todas las medidas anti COVID.

Este sábado, la Sala Apolo de Barcelona, se ha convertido en un experimento en esta nueva era postcovid. La discoteca reabrió sus puertas para ofrecer un concierto a 500 voluntarios que habían sido testados para un ensayo sobre el coronavirus del Hospital Germans Trias i Pujol, para que esta iniciativa sirva para validar los test rápidos de COVID-19 como estrategia para posibilitar la celebración de conciertos en los próximos meses, con mascarillas, pero sin que los asistentes tengan que guardar distancia entre ellos. Muestra clara de la predisposición del sector a adaptarse de una manera segura.

A las puertas de las fiestas de navidad queda claro que la organización de eventos es más que una simple actividad alternativa. Sirve para que las organizaciones se comuniquen, para que los profesionales se relacionen y se difundan la cultura, la innovación y los espectáculos, además de ser el mejor modo de sensibilización existente,  y en definitiva, como apoyo a todos los niveles de la sociedad.

Todo el sector apela a instituciones y empresas para que confíen el los miles de profesionales que claman un sólo llamamiento “TRABAJO”, para que desbloqueen su inactividad y que el 2021 sea un año de oportunidades también para el sector de los eventos, no más subvenciones a devolver con intereses; TRABAJO a empresas que durante años han demostrado su capacidad de adaptación e innovación, verdaderos expertos en seguridad.